IMPACTO FITOSANITARIO - ECONOMICO
El café es originario de África Oriental y se introdujo a México en 1796 en la Región de Córdoba, Veracruz. Actualmente su cultivo se ha extendido a toda la República, siendo 12 los principales estados (Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Guerrero, Hidalgo, Nayarit, San Luis Potosí, Jalisco, Colima, Tabasco y Querétaro) que concentran la producción con 1, 285, 832.10 toneladas, con un valor de $6, 806, 973, 500.00. La roya del cafeto se detectó en la cafeticultura mexicana en 1981, en el área del Soconusco Chiapas en los límites con Guatemala.
Desde entonces la enfermedad no ocasiono los daños ocurridos para otros países y con la implementación de prácticas culturales tales como la regulación de sombra, poda de cafeto y la aplicación de fungicidas de acción preventiva a base de cobre, se mantuvieron niveles de infección económicamente aceptables.
En la actualidad dieciséis estados de la República Mexicana producen café, entre los que se encuentra el estado de Oaxaca, en donde los cafetales abarcan el 24% de la superficie total agrícola del estado, la gran ventaja del café de la zona Costera de Oaxaca es su calidad. La zona cafetalera de la Costa de Oaxaca se ubica a partir de los 300 m.s.n.m. hasta los 1,500 m.s.n.m.
En esta zona producen y comercializan café unas 17 mil familias que cultivan unas 86 mil hectáreas de café, casi la mitad de la superficie estatal de café; estas familias cafeticultoras producen la mitad de la producción del estado (CECAFE, 1997).
El café representa, en promedio, el 70-90% del ingreso familiar, dependiendo sobre todo de la altura sobre el nivel del mar en la que se encuentre el productor. En las zonas cafetaleras más bajas, la importancia del café en el ingreso familiar es menor que en las zonas altas, porque en las primeras las temperaturas más calurosas permiten no solamente el cultivo del maíz y el frijol para autoconsumo, sino además el cultivo de plátano, cacao, cítricos, guanábana, y la producción de miel para la venta, las fuentes de ingreso están, por lo tanto, más diversificadas en las partes bajas. En las partes altas, el productor de café generalmente depende en un 90% de las ventas de este para su ingreso familiar (CECAFE, 1997).